Propaganda para “política ficción”.

Ignacio Ruelas Olvera

 

17 de octubre 2023.


La publicidad, en síntesis, intenta que el producto que publicita se adquiera por el consumidor. El producto político está en los aparadores de campañas electorales en la disputa por los gobiernos y, en gobernantes que promueven su narcisismo. La propaganda, en tanto, como habilidad de comunicación ensaya dar a conocer información para influir en el colectivo con el propósito de que actúen de determinada manera; cautiva al consumidor con una determinada finalidad, no se relaciona con la compraventa. En una nuez: la propaganda es parcializada, le entalla muy bien a la ideologización de pueblos, sus grafías y lenguajes se adecuan a las emociones, alteraciones, trastornos, manipulaciones del pueblo generoso.

         Una de las marquesinas de la propaganda, sin duda, es la política, relaciona a la ciudadanía con partidos políticos, gobiernos, ideologías, sistemas… La llamada “izquierda política” es la que más abusa de la propaganda, Hitler abundó en este género comunicativo atribuido a Goebbels. La “derecha” no se queda atrás…, desde luego que la iglesia católica está ligada a este modelo comunicativo desde el “Congregatio de Propaganda Fide” del Papa Gregorio XV, año 1622. El tema es compartir significados de “cosas a ser propagadas”. Se llevan a cabo carpetas de comunicación masiva para lograr simpatía, comprensión, adhesiones con sistemas de poder público y privado; su finalidad es influir en la opinión colectiva ya sea para alcanzar votos, afiliaciones políticas, consumos irracionales... Comunicación persuasiva, spots de radio y televisión, redes sociales, conmovedores discursos, hablados y en lenguaje corporal mediante técnicas agresoras. Frederick Charles Bartlett, nos dice: “La propaganda es una tentativa para ejercer influencia en la opinión y en la conducta de la sociedad, de manera que las personas adopten una opinión y una conducta determinadas”.

         La propaganda de manera deliberada y metodológica utiliza símbolos que sugestivamente conmueve, perturba, vigila y controla opiniones, ideas y valores de los integrantes de la sociedad, manipula para alterar los comportamientos y la capacidad de decidir mediante líneas predeterminadas expresas. Para los gobernantes, en nuestro país, la propaganda está prohibida por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), el artículo 134, determina que no se pueden usar imágenes, signos, voces, sonidos… que relacionen al gobernante. Lo anterior no altera el derecho a la información, lo cual es obligación gubernamental; por su parte el artículo 41 es tajante en tiempo, modo y lugar, señala que no podrá haber propaganda gubernamental desde el inicio de las campañas hasta que las mesas directivas de casilla terminen el escrutinio y cómputo. Las leyes que de la CPEUM emanan reiteran complementariamente el ordenamiento.

         Es obligado el ejemplo de las conferencias de prensa presidenciales. En un diagnóstico serio y empírico son una desilusión expresiva, una falta de rendición legal de cuentas, no representan acceso a la información; empero, sus triunfos propagandísticos no pueden negarse en todo juicio responsable.

         La ruta victoriosa del uso de la propaganda descansa en la sencillez. Lideresas y líderes no se preocupan por veracidades sino por la simplicidad de frases referidas a “Otros”, siempre culpables, frases impactantes si son contrincantes, lo central es cómo “el pueblo piadoso” se enfrentan democráticamente contra los villanos. Narrativas unilaterales que enjuician y condenan desde sus tribunas. Una frase que impacta en toda campaña política y de gobiernos es algo así: “los corruptos ya escuchan los pasos del sepulturero”. “la pandemia a lo más tendrá 60,000 muertes... Desde la casulla ideológica aderezan sus predicados contra los oponentes, “empresarios sin escrúpulos y rapaces, pensadores orgánicos hipócritas, medios de comunicación cedidos, sociedad civil manipulada por el imperialismo…”; desde todos los púlpitos ideológicos se escucha basurear “ad hominem” a todo contrario. ¡Frases, frases, frases!, un banco de frases que suministra metáforas, ironías, juegos de palabras…, relatos que a fuerza de ser repetidas se queda en buena parte del consciente colectivo.

         Cada persona tiene su propia ideología con la cual integra su visión y manera de interpretar la realidad, de manera que hay una diversidad de ideologías; empero, la ideologización ataca a las masas para que tengan una interpretación de la realidad impuesta por poderes que buscan la protección de sus intereses. Se registra desde los modelos de comunicación, frases, consignas, que muestran escándalos, condenas, improperios a los contrarios, soluciones a los problemas enunciadas desde el manual de brujos.

         Sin duda, la ideología es una forma de enajenar la conciencia social por vía de conceptos de vida compartida e interpretación de la realidad, signos y símbolos que impulsan su manera de ser y el sentido de la existencia social. Un vínculo sentimental con lealtad ciega que niega evidencias y argumentos lógicos para aceptar solo la narrativa del ideologizador, de manera que las falsedades adquieren la certeza del enajenado incondicional, tiene clara la mentira, pero no les interesa, ya que se enfrentan a los demonios de otras ideologías. Aprobado a mano alzada por “el respetable”.

 

 

 

 


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