Deconstrucción del discurso político

Ignacio Ruelas Olvera

13 de diciembre 2023.


En las campañas electorales los partidos políticos se acogen a los ritos, se obstinan en darle vida artificial a encuestas como propaganda y publicidad de campañas, un error grave; no solo dañan la ciencia, deforman los discursos de la comunicación política que es un ente vivo y se adecua a las circunstancias de cada tiempo. Los cambios en el entorno digital, los nuevos formatos y las mayores posibilidades de medición y segmentación de mensajes, entre otros factores, influirán en la estrategia electoral. Nos encontramos en la página de nuevas tecnologías, modelos y formatos más directos y personalizados.

Las plataformas digitales, en aumento, permiten un auge de la comunicación mediática, la historia se cuenta en diferentes plataformas.  La comunicación política deberá lograr narrativas cuyos significados se compartan por diversos intérpretes en diferentes medios. Más segmentaciones y poder de conexiones en multiplicidad de canales. Las audiencias deben participar en la colonización de los mensajes, lograr que las narrativas sean verídicas y disruptivas para poder lograr su viralización. Sin duda, el mercado político, requiere cada vez mayor influencia. Los lideres de opinión se debaten entre el pasado y el futuro de la comunicación, dejan sus formatos del pretérito para buscar influenciar en los propósitos políticos, en el marco de las tecnologías y sus nichos comunicativos en donde se conjuga la calidad de la opinión, así se conquista la calidad e influencia del comunicador.

Nuevos retos y adaptación de conceptos a las circunstancias. Lo instantáneo es lo de hoy. “Lo bueno, si es breve, dos veces bueno”. Padecemos el protagonismo de lo audiovisual y el éxito de plataformas como “TikTok, Instagram…”, que potencian el video corto. La razón es simple, la enorme cantidad de mensajes que se difunden diariamente en escasos segundos demandan contenidos disruptivos. Los públicos jóvenes son el reto, “ergo”, es preciso aprender sus lenguajes y saber aplicarlos en tiempos, modos y personas, adecuados en narrativas casi instantáneas. Generar e indexar contenidos digitales es lo de hoy en función de las preferencias individuales de las audiencias, vía rápida para lograr compromisos. Nuestras atmosferas muestran noticias sin la supervisión de un humano, creando textos de alta calidad. A la velocidad de producción hay que añadir la precisión y la capacidad analítica de los textos, siempre que los datos sean correctos. En comunicación política, la Inteligencia Artificial es de gran ayuda para la generación de textos o las respuestas en redes sociales, mejorar la eficacia de los mensajes y a medir con mayor precisión el impacto que éstos causan en las audiencias.

Contamos con una mayor dependencia de los datos y de sus análisis. Todo ello tiene como fin último conocer a la audiencia para personalizar el mensaje, el marketing de contenidos, ahora se está avanzando hacia la hiperpersonalización. La comunicación política se actualiza a cada instante en algunos paradigmas del pretérito que quedarán olvidados, como las notas de prensa. La hora de lo instantáneo, lo conciso, las exclusividades, sobre todo la interlocución con las audiencias que se acomodan a los avances tecnológicos… Empero, los partidos y sus candidatos no lo perciben, siguen pensando en mítines multitudinarios, escenarios faraónicos presenciales.

La pluralidad y diversidad de la actualidad política muestran plataformas desbordadas de reflexiones, análisis, entrevistas y discursos políticos con multitud de protagonistas. El “podcast” se hizo su lugar en las estrategias de marketing y donde la política tiene escriturados varios capítulos. De la misma manera las retransmisiones en directo se escrituran el poder de lo actuado en público el ya famoso “streaming”. Este tipo de formatos aumenta la fidelidad, conecta con la audiencia, aporta un contenido propio y diferenciador, y permite interactuar con los públicos. Las redes sociales sin alma, es decir, sin “nodos” no podrán ser fundamentales en la comunicación política. Los “nodos” de las redes sociales permiten conocer al electorado, segmentar los mensajes y generar contenidos de interés. Se ha transitado de la pasividad del escucha a la hiperactividad del conversatorio.

Tengo para mí, que las campañas 23-24 contendrán cambios muy sentidos en los medios sociales y mercado político, quienes ya están en la disputa compensarán contenidos a los gustos y demandas de las audiencias. La razón reitera y memoriza, la imaginación crea. No hay divorcio, empero, las estrategias de competencia política no deben abusar de las emociones sin límites que producen desde datos, informaciones e inteligencia artificial. Las “fake news” y el auge de la verificación de informaciones falsas están prestigiando los hechos sobre la posverdad. La imaginación del mensaje político demanda de sus líderes inocular confianza y certezas a través de la dialéctica del discurso. “Es justo y necesario” una competencia política basada en certidumbres y liderazgos con capacidades. Las emociones son el puntal de los discursos políticos en contienda, sin duda, pero será importante que esas emociones contengan ideas claras, coherentes, propositivas…



 

 


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